miércoles, marzo 08, 2006

STURN UND DRANG


Oh noche, amante de los locos, de Novalis y Hölderling
Marea donde leviatán se agita de alegría
Y los románticos convierten el dolor en ambrosia
¿Donde ocultas tu arco iris?
¿Tus ruinas que un día fueron la gloria de los viejos dioses?
¿Tus calles atrapadas por mis pasos?
¿El invierno donde ocultan su dolor todas las persefones del mundo?
El acero con que cortarás mis manos para no unirlos en plegaria?

Dentro de tu tórax se esconden historias
Con finales tristes
Las grandes aves nocturnas sobre vuelan
Las calles en busca de alimento
Un ebrio dormido con la baba suspendida en el vacío
Amantes ocasionales entre nenúfares violetas
Ángeles expulsados de cantinas
El incesto de las ideologías
Los restos fósiles de un hombre por nacer

Niños heroinómanos dueños del tiempo
Mamíferos que heredan solo versos
La menopausia de la luz

Los arcanos del espejo donde la herida ya no proyecta su luz
La gran babilonia alzándose incoherente
Las negras sombras que aman los rincones
Y la oscuridad donde todo es árido
Las islas metafísicas del sueño
Los trozos de luna que ocultas en tus pechos
Y yo prometeo encadenado a tu cama
LAS ALMAS DEL LAGO (sueño)

Me hallaba con dos amigos cerca de un gran lago. Sobre mis ropas tenía puesto un pectoral sacerdotal similar al de los obispos católicos. Uno de ellos, el más viejo
, era un monje lama y vestía como tal, una túnica de un fuerte amarillo que contrastaba agradablemente con su manto rojo, su rostro proyectaba una gran paz. El monje muy amablemente nos mostraba los misterios del viejo lago, pero aquel lago era tenebroso, oscuro y lleno de almas, pero extrañamente caminábamos con tranquilidad, llegamos a las orilla y el monje comenzó adentrarse en él , nos dijo que lo siguiéramos si queríamos conocer el verdadero secreto de aquel lugar; así lo hicimos, nadamos bajo sus profundidades, era enorme, lleno de helechos y el agua era verde, algo turbia, producto del plancton que crecía, llegaba un ligero resplandor que no alcanzaba a llamarse luz. No vimos peces, pero si galeones antiguos. A medida que llegábamos al fondo veíamos más almas a las que les mostrábamos respeto y reverencia, el monje nos dijo que eran las almas que protegían a las gentes que vivían cerca al lago, almas que habían encontrado todo tipo de muerte. Había un suicidado al que su hija le regalaba todas las tardes una orquídea; un hombre que había matado a su mujer, movido por los celos, era ahora el guardián protector de sus suegros, un perro que siempre volvía a la casa de su amo cada año bisiesto, ya en el fondo del lecho , presenciamos algo maravilloso: almas de antiguos guerreros japoneses, no parecían estar tristes. El monje nos aseguró que no nos harían daño. Yo estaba tranquilo. El tercer amigo llevaba una especie de manto con dos leones en el pecho, pensé en aquel simbolismo. Me asombré que aún siguiéramos en el lago. El monje se sentó en forma de flor de loto, como el antiguo buda. Me pareció solemne. Sentí una gran reverencia por aquel amigo. Le pregunté:
.-Cómo es posible que estuviéramos tanto tiempo dentro del lago y que nos pudiera mostrar todo ese mundo espiritual.-
El monje tranquilamente me respondió:
.- Porque nosotros también estamos muertos.





















miércoles, diciembre 28, 2005

poetas en el averno

Salas, Harold, Pichón, Lalo, Rudy y Eduardo totalmemte cancelado. Marcahuasi 1992

Sexta Feria del Libro


Con los poetas Miguel Idelfono y Renato Salas

REFLEXIONES AL PIE DEL CIELO

1

Cual ángel ebrio
He vomitado mis creencias
Por fin he ganado el Paraíso
A costa de la gran resaca del Mundo.

2

Canta EL Ave en lo más alto de su rama
Conoce cada rincón de l silencio
Cada estación de la noche
Ella es el oráculo
Que me besa con premisas de dolor
Cuando pienso que su canto
Debiera ser celebración.

3.
Puedo verte con un solo ojo
Puedo decir lo mucho que te amo
En todas las lenguas y cada uno de sus dialectos
Y con un solo dedo
Te pierdo irremediablemente.

4
La cicatriz nunca es más grande
Que el corazón
En que habita

jueves, noviembre 24, 2005

CANTO DE PERSÉFONE

Nadie puede amar a Perséfone, el amor es una cuchilla cargada, solo los magos de la urbe pueden tocar mi sagrada herida, besar el gélido pálpito de las constelaciones
Las barracas subterráneas albergan a mis hijos pequeños escualos de mi sangre
Soy la diosa de la caterva ciega, de los marginados, de los desterrados de los que lloran tapando el rostro con manos erizadas, de los que nunca conocieron la mañana
Viejo mito de los que me inventaron

Yo alivio sus corazones abrigo sus ojos de la fría realidad
De ese margen en el que están confinados a vivir, sin prisas ni preocupaciones, sólo el hambre despierta sus cuerpos, solo la sed los devuelve al agua bautismal
Bajo mi amparo ellos viven y dejan vivir, ellos raspan las sobras de la noche, sorben de sus ubres y me cantan viejas melodías al oído





Tú poeta ¿puedes acaso, prestar tu voz?


Puedes acaso embriagar de felicidad al que no ve al bizarro niño que desconoce la luz yo te desmiento, desmiento tu magia hacedora de desvelos creadora de la piel descubro tus ojos tus manos tu sepultura tus restos tus palabras tus pelos tus lagrimas tus silencios tus razones tus débiles razones para navegar en mis aguas Soy profundidad hermana del ensueño partera de los olvidados que gritan pujando a pulmón desorbitadas las constelaciones que un día comenzaron a hablarle a los hombres el lenguaje que sólo conocemos los hijos de la incertidumbre la noche zozobra al cantar el gallo y se corre el telón la mustia claridad que te sonríe torvamente ni aun así le arrancarás una palabra al viento ni aun así la blanca página desterrada ni aun así convertirás en oro la angustia
Eres como el eco de las olas el despertar de la noche y la parca luna puedes acaso abrazar la alquimia de la que salí llena de magia y ternura la noche arrancó mis entrañas se alimentó mis verdes lágrimas llenaron la soledad del mundo y el pequeño hombre le puso primavera que extraño nombre? Que lejano cuento de hadas? Eres como el eco de las olas cansadas de bajeles y naufragios cansadas de que le robes a sus cándidas sirenas
Pedes acaso abrazas la alquimia de la que salí como aquel homúnculo de la tragedia? No eres dios ni yo la creación Puedes acaso enterrarte en la gloria de la nada besar mi antártico corazón mientras rugen de celos las Danaes Por ello falso poeta las folor azul crece en las antípodas de tu canto ni Novalis conoció el dulce néctar de mis pezones erguidos a los versos

martes, noviembre 08, 2005

FLOR AZUL

Sobrevivo en ti
Pero también me mutila tu amor que me sirve de pasaporte al naufragio
Ven, naufraga sin mí y libérate de mis libros
Corre al ostracismo de la Costumbre
Entiérrame en la más fosca de las noches
Cúbreme de sal y cal para no reverdecer nunca más sin ti

Soy restos de los lirios
Luz de luna en tus historias de amor
Renuncia a esta complicidad de sábanas cansadas
A mi cuerpo que es poesía descompuesta

Ya sé que no hay nada de romántico en mis versos
Te llevaste todo lo que odiaba en mí
Y me dejaste vacío y bondadoso

De que me sirve la bondad si ya no estás
De vuélveme mis palabras duras, mi puño cerrado y mi dolor
El patíbulo donde cada día moría un poco
Mi inocencia para amar
No me dejes lobo de mi mismo, edificio construido y final feliz

Yo amo los finales tristes, la flor azul que crece en tu costado
No me niegues tu belleza
Pero muéstrame también tu lado falaz
Bebe de esta vigilia, huye de esta nostalgia
Asílate en la más feroz dictadura
No dejes que encuentre tu rastro
No me perdones que mi piel es de mercurio, mi silencio traidor y mi amor
Una brújula temblorosa en el fondo del mar

CANTO XI

Con el filo de tu espejo
Corté el nudo gordiano de la noche

Salpique de versos la decrepita luna crepuscular
Donde las palomas iban a posarse en tu desnudez
Hechura y presencia inagotable
Besé con hastío la vana sombra del día
En cada vértice del miedo se alzan torres de melancolía
Tu perfil asoma desde la antigua noche
Donde nacieron los miedos
Donde el orgasmo y el dolor son animales silvestres

Mi cuerpo duerme por la larga alameda de tu sexo
Trato de descifrar el lenguaje conjetural de tu cuerpo
Pero tu cuerpo mudo y ahíto, es temblor en mis manos

Mira en mis ojos autistas el pozo natural de tu tristeza
Hazme cómplice de tu zozobra,

De tu destierro y soledad

lunes, octubre 31, 2005

LOS AMIGOS DEL BARRIO

Aquella noche habíamos citado a casi toda la generación de los 90s. El aquelarre estaba listo y el motivo, una juerga de salud por nuestro querido Charly García, pues nos habíamos enterado de su mal estado a causa de una ligera sobredosis de cocaína, cosa que nos inspiro para una fiesta su honor. El lugar: El tío de las cañas. Inestimable vendedor de un licor de aguardiente al que nos aficionamos en nuestra época universitaria. Era lo más parecido al néctar de los dioses, solo el tío conocía el milenario secreto de dejar satisfechos y melancólicamente ebrios a su concurrida y distinguida clientela, con su licor de caña, miel y algarrobita. Una luna propicia, invocada horas antes por nosotros iluminaba socarronamente el patio del tío Rober, los invitados comenzaron a llegar, siempre los primeros, borrachos , eminentes poetas de quilka y alrededores, el Che, llegando de Chosica ya en avanzado estado de descomposición junto a unas aulladoras perras bien perfumada, era buena señal, la música de Charly sonaba estridentemente, HOY PASO EL TIEMPO DEMOLIENDO HOTELEESS… llega la Rossy con sus impresionantes 38 b, que era la locura de Cultivo, Patty, otras chicas del teatro dispuestas a todo, a la guerra, a dejarse poseer por el espíritu dionisiaco de nuestra noche, con furibundo brillo, comenzaba una ceremonia donde no había sitio para los dioses legales ni razones inválidas para patear el tablero de una anquilosada y amanerada sociedad. Avanzaban las horas cual descarrilado tren, silbando y atropellando todo lo que encontraba a su paso, con su con su negrura y misterio, con sus rincones húmedos de lujuria. la gente llegaba. El kike Palma entre los más entusiastas. Miguel Ildefonso con un grupo de poetas de Neón, unos amigos de la San Marcos , que recién comenzaban su incursión por la peligrosa zona de la poesía entre ellos el Ricardito, moreno andrógino de buen culo, cachorrito, entre leones ávidos , que había venido aparar por una gran curiosidad hacia nosotros, En la Facultad éramos una especie de poetas malditos. Una sociedad explosiva, cuatro entes llenos de magia subversiva ¡ Vaya, mejor , borrachos, irreverentes lunares en el rostro de la bien maquillada señora sociedad, La música atraía a toda clase de animal nocturno , aves y roedores de costumbres carroñeras y a una que otra niña con aires de nínfula y vampiro , cruce que nos excitaba sobre manera. La noche avanzaba y yo entonado por media botella de caña y miel , comenzaba a bailar con una chica de tendencias elásticas , que podía abrazarme con sus piernas, llegaba el loco Julio con Larry, lanzándose unos bates, bajo la protectora nube de hierba del dios Apolo. Eduardito recién llegado del mundo, veía todo con ojos maravillado y extraviados, alternábamos algunos temas de Pink Floyd , aunque la noche era de Charly, Los Cultivos éramos los anfitriones báquicos , de semejante magia , que desataba los misterios y los excesos de esa noche.

La luz amarilla no reinaba en los rincones donde los cuerpos húmedos y erectos se tocaban en perfecta libertad y desnudez, sincronía total de espasmos , desprejuiciada lascivia que reinaba en la respetable concurrencia. El patio del tío Rober lleno, a tope y el tío con su rostro cetrino y selvático, surcado de arrugas sonreía beatíficamente. El nos apadrinaba, como un chaman ayahuaskero, y su sonrisa oriental como garabateada en su rostro, sus ojos refulgían con el licor de caña, mientras expendía las botellas a los contertulios que cada vez eran más, chicas de escotes grandes, donde casi no cabían sus pecho lácteos, de apretaditos pantalones, de todos tamaños y colores eran las guerreras dispuestas a dar su carne al dios cuales ofrendas votivas, vírgenes y no vírgenes. La noche avanzaba a paso galopante, encajándose en melodías y pantalones excitantes. Ya los cultivos entrábamos en la fase de la locura y el exceso , Renato con la pinga al aire, frente al respetable y ávido publico femenino Extrañamente , nadie se extrañaba, nada era asombroso esa noche, todos entonábamos la misma canción, íbamos al mimo compás, el Eduardo de cabeza en el urinario vomitando hasta su ultimo pecado, yo de lejos observando el coito de la noche en homenaje a un músico / yo no quiero volverme tan loco, yo no quiero vestirme de rojo/ nada estaba prohibido .
Todo era un vórtice de juventud y magia, alcohol en cantidades industriales, marihuana, vino y sexo, eran la partitura de la fiesta. Descubrí que luego de las tres, hay una propensión a dejar salir el alma, y olvidar el cuerpo en alguna esquina de nosotros mismos, descubrí que hacer el amor, era estar suspendido en una montaña rusa, que las sombras se nutren de cuerpos y las lobas aúllan cuando devoran a sus hijos. La orgía perpetua de Flaubert, el silencio que descascara a mitad de la noche el cuerpo de una mujer, las rata que se sumergen en el nirvana y logran su regresión a seres humanos mientras que nosotros nos animalizamos con exquisitez y fineza, entre la inmundicia y el ángel, como diría Artaud, El Juan Ramón salido del mismísimo cortejo de Dionisos, saboreaba labios ajenos equidistantes de su locura, de su extravagancia, Eduardo saliendo acompañado de una sombra futura, Renato caído en batalla y yo recuperando mis pasos perdidos por algún rincón de Lima….

martes, octubre 25, 2005

SI YA NO ESTAS

Ya no estás, lo siento
No eres tú,

no pervivas en mí
No seas yo quien te hable,

no me forniques en versos, no incluyas en tu vida mis pantalones

Son solo míos, mi guitarra, mis caries, mi camino
No descuides tu literatura

no seas tierna

Vuélvete cruel, regresa a tu naturaleza no tengas piedad, no dejes de pensarme, no me olvides, no destruyas mi silencio , escribe con sangre y semen
Sepárate, aíslate, reconstrúyete lejos de mi,

Busca guarida para esta lluvia acida
Que te dejara sin piel, cúbrete, bésate tu misma, hazte el amor hasta cansarte de espejos y de dogmas

No me animes a amarte, que no puedo amarte, no estoy construido, soy partes de cadáveres
De pasados desenterrados de océanos sin fondo, soy vestigios de sexo sin amor
N

o me salves
Sálvate, sálvate tú de esta masacre,

Prende fuego avisa que estás viva, yo ya estoy muerto,
No tengo piedad, te mataría si te veo,

Saca lo peor de mi, hazme voraz, carnívoro, violento…cruel
Pero luego vuélveme tierno y humanízame, luego dame paz que mis garras sean nuevamente manos que mis fauces una boca para besar lo amado.

Tú amante púrpura y redonda
Entra al círculo vicioso de mi doble naturaleza
De mis perplejos sentimientos.

martes, octubre 18, 2005

GRUPO CULTIVO

Renato Salas y Eduardo Braga integrantes del grupo Cultivo,
quienes cumplieron una destacada labor en la poética de los años noventas, aún vigentes
son los del desván para deleite de los asiduos lectores de esta modesta página.
Excelentes poetas próximos a publicar sus obras ,
vuelven con fuerza a la poesía ,
amante a la que nunca podrán renunciar.
Como preámbulo a la publicación del libro de Renato Salas,
he aquí el prólogo de su libro " Lima-Vitarte" y un poema de Eduardo Braga

LIMA, LA RUCA


Renato Salas Peña en su primer libro de poemas camina por toda la ciudad de Lima, incluso por sus extramuros, y la violencia de su inmediata verbalización se inspira en ese espacio ominoso en donde la vida no vale nada y la muerte un poco menos:”Las vitrinas nuevamente aturden el calzado / de caminatas absurdas, por Lima, la ruca...”. Estamos frente a la degradación de la ciudad: ya no más la ciudad jardín, la perla del Pacífico ni otro triste consuelo al uso. En el imaginario nuestro la ciudad se ha derrumbado cual castillo de arena. Y para verla mejor, positivamente-como diría algún pintoresco limeño en extinción-, hay que recurrir a la imaginación:”la que se ve mejor si posees una ficción / encima de ti, encima de tu agobiado cuerpo”. Para sobrevivir, como un llanero solitario, en este territorio calcinante ,cualquier ciudadano deberá deslizarse “por asquerosas y apetitosas calles / dos sueldos mínimos vitales un par de / mentiras que contar...”. De esta manera formará parte de la cultura combi:”me asfixio en el micro me pongo lila... “.

Los versos de Renato Salas Peña no pretenden guardar distancias con la violencia imperante de la ciudad, tampoco lo anima el deseo perverso de calumniar a Lima: cada palabra suya es un vivo testimonio de lo que provoca la ciudad: animadversión, oscura simpatía. Brilla en todas las páginas de este volumen una semántica feroz. No hay por qué guardar las formas, diría el hablante de cada texto, deslizarse por el tobogán de la hipocresía. Más que las ambigüedades del nivel simbólico de las palabras el autor prefiere hablarnos con el lenguaje llano, vital, con resonancias hiperrealistas. La visión onírica le ha cedido el paso a una visión descarnada, visceral de Lima. La vehemencia verbal del poeta deja de lado las formas clásicas de la poesía hispanoamericana, el ritmo electrizante suyo está lejos de la calma, la serenidad de un formato tradicional. Si la vida en la ciudad es un vértigo inacabable, pues, la poesía de la ciudad debe ser un ventarrón que nombra y destruye. Es por ello que el libro es un nido de prosaísmos, imágenes que orillan peligrosamente la vulgaridad: todo es válido con tal de exorcizar, a través de la escritura, la visión dantesca de Lima, Vitarte y otros espacios íntimamente ligados a la experiencia personal del yo lírico de estos textos.

“Nadie vio llegar a nuestros padres / trepados cual náufragos en / canoas fangosas y agotadas”,confiesa el hablante de “Las ruinas circulares”. Y continúa el poeta dando cuenta de las migraciones permanentes que tugurizan la ciudad:”Todos ignoraban de dónde venían / qué lejanas esteras habían / dejado pasos atrás...”. Los migrantes que tomaron por asalto la antigua Lima La Dorada , se vieron con la ingrata sorpresa que ahora no hay palacios virreinales: hay pobreza, miseria, desamor. Y verbaliza su desencanto, su rabia y desconsuelo. Ese tono violento es uno de los logros de Renato Salas Peña. Incluso, recurre al humor negro, a la ironía letal cuando reconstruye el núcleo familiar que habita en la ciudad: los padres, los hijos, los nietos son víctimas de su mirada crítica. Todos ellos se albergan en “una casa incendiada”. La voz que da cuenta de la travesía por Lima, la ruca, es la de alguien que está caminando por la ciudad, de regreso al hogar,”medio borracho medio tieso medio humano”...”chineando alguna perdida monedita” para continuar el rito de la autodestrucción. Empero, en medio de la violencia que espera agazapada en cada esquina, más allá del ambiente sórdido que envuelve a la ciudad, el caminante no se doblega, no se traiciona: se levanta, se pone de pie, se acicala para entregarse de lleno al vértigo de la calcinante vida cotidiana con nuevos bríos y termina ,gloriosamente, entregándose al remolino citadino, subiendo “a los buses que corren de Lima a Vitarte / y gritando como un delicioso enajenado: / ¡Dónde están las putas?”. Definitivamente, la poesía, por lo menos en Lima, está en las calles, en las esquinas, esperándonos sin piedad alguna. El libro de Renato Salas Peña, con distintos registros vocales y con un lirismo tenso, es una prueba ardiente, irrefutable de ese desafío perpetuo.

Hildebrando Pérez Grande





Post Tremens


Rueda en el fondo
la cáscara de la luna mas reciente
anestesiándome
cayendo en lo profundo de la conspiración mundana
de unos fósforos hipnóticos
y una tetera reincidente
la cucaracha, despreciable,
disfruta finalmente su victoria
recordándome con sigilosa violencia
su contundente hegemonía
su calidad de inobjetable.

La locura, la muerte incluso
no es mas que otra de tus ausencias
uno de tus mejores desaires
que deriva irremediablemente
en esta distorsionada percepción
un determinado punto de la intoxicación
terapéutica – científica – convencional
consecutiva del disparo de salida
y la gran aventura pagada
que es este paraíso a medio pintar
con el que pese a todo nos emocionamos
hacemos planes, hogares, viajes,
montamos el viento
desafiamos el cielo
miramos el fuego
odiamos el mundo
amamos el universo
abrimos la puerta
respiramos otro día
nos drogamos con la vida
y en la cumbre del delirio
somos normales
somos seres racionales
que casi nunca tiramos el televisor
y en cambio nos alimentamos del desconcierto
de toda la degeneración emocional
mezclada con rezagos de la ilusión inicial
una especie de salvación milagrosa
en la que se cree apenas
entre unos versos
para siempre inéditos
y la cáscara de otra luna
que vuelve a rodar
sobre este desteñido paraíso
que se eleva junto con el punto de intoxicación
en unos cuantos miligramos mas
de locura
y de sueño.

domingo, setiembre 25, 2005

ERGO SUM

Dime si no lamentas
Conocerme en verso o en prosa
O conocerme simplemente

Si despertar en mi cama
No te convertiría en un sacrificio
A los dioses que ya no aman

Si entendiste mi sexo
Claro y blanco como esta página
Que ya no duele

A veces amargo tristemente solo

El Ego de la noche murió en tus brazos

sábado, setiembre 24, 2005

ROSTRO LEJANO


¿Recuerdas aquella cama
Donde alguna vez disecamos nuestros cuerpos?
¿Sabes, amor?
Que no te estaría hablando en pluscuanperferto
Si supiera que estás tras este verso
Llena de gracia,
Sintiendo cómo cada letra te puede sacar de la nada
De ese océano que tanto amas, de ese silencio
Con que muchas veces me callaste,
Con que muchas veces me golpeaste hasta sangrar

Sabes, amor
Que el laberinto de tu carne lo crucé interminablemente
Como un ebrio minotauro buscando tu sexo
Aquel poema de los dioses que nunca supe comprender
Por que mi impaciencia era tan grande para decirte que te amaba
En cada esquina,
En cada rincón
En cada pedazo de lluvia
En cada tercio de lágrima… era tan mágico.

Que nuestra cama era un campo de refugiados
De dolores interminables
Y la muerte abrazaba nuestros cuerpos y era bello
Y la noche desnudaba su luna y era tan fugaz ¡

Debía ser un presagio que nada es para siempre

Sabes,
Desde que te fuiste
La lluvia solo es tan agua condensada
Las esquinas y rincones aristas filudas del miedo
Las lágrimas han perdido su sabor
Los recuerdos ya no toman prisioneros
Los van matando uno a uno
Fusilado cada bello momento
Hasta que de pronto ya no te digo amor

Eres el rostro lejano y ajeno de todas las mujeres.

viernes, setiembre 16, 2005

ACTEÓN BACO Y TIRESIAS...


Prisionero de alegres sinfonías
Domador de ratas sabias y bien perfumadas
Acteón se pasea por la ciudad junto a Baco, Tiresias y
Odiseo

El viejo Tiresias no pudo ver su futuro
Odiseo acabó contando su vida en colegios fiscales
Baco terminó en el Betty Ford Center –sucursal Lima-
La ciudad corre a su encuentro, no le roba, no le escupe su Demencia
Cada tarde planta una orquídea de éxtasis
Las niñas le sonríen sin saber la tragedia que oculta
Su rostro afeitado y aún joven
Acteón ya no escapa de sus propios perros
Ya no recuerda nada de su pasado mitológico
Producto de los electrochoques o los sedantes azules que domaban su rabia
El humo salía de la morada de los dioses
Y los dioses se volvieron melancólicos, según un viejo mito
Huyeron a los bosques para no ser linchados
Acteón no recuerda el insomnio ni la melancolía
Saborea la magia de caminar por Lima
Saborea sus 25 miligramos de Prozac
La felicidad industrializada, el último día de la semana.

LIBERACIÓN


Qué tan lejos puede andar el mar
Para ahogar mis quejidos en el dulce vaivén de sus senos
Que tan lejos puedes andar, de mis noches sedientas de candelabros
Porque mi sombra esta herida de luz y muerte
Tu eres ese insomnio que me rejuvenece
Esa hoguera que acaricio con fricción
Pontífice máxima de las lluvias y los metales

Qué tan lejos puede andar la noche de este día servil que va con sus manos blancas al bautismo Redentor de los náufragos
noche, enigma de los lobos, noche página perdida en algún cuento de Poe,
laberinto cortazariano.

Sé que por ella andará mi casa buscándome y solo encontrará amaneceres agonizando en las aceras.
Tengo una brújula enamorada del sur, unos cuantos soles en el bolsillo
Ganas de caminar y también de buscarte a ti, amor, invención de mis noches, tú que también huyes del paraíso, artificio de magos asalariados
Y salgo bajo palabra a matar mi rabia,
A escandir mis versos bajo esta encrucijada de cuerpos enjaulados
Leo las cláusulas pequeñas del amor y testamento de los frutos que no serán saboreados
Camposanto del neón , orfandad del pavimento
Yo te libero del luto de la noche, del dolor con que pares buidos poemas, de tus ojos de incesto y arrogancia
Yo te libero del espejo, de la precariedad de tu hermosura
De los salones eunucos y el recitar solemne de las olas
Del clamor de las caracolas en sus laberintos torcidos
Yo te libero de mi canción y te hago mía
Una imposibilidad tétrica de no ser tú
Tan lejana como mis ojos de pez de color
¡Yo te crucifico en lo más alto del mundo
para que nadie te eleve plegarias ¡
te niego tres veces y me reafirmo en mi negación
me reafirmo en mi niebla, en mi cruz ósea y blasfema que espera tu lado,
ese paraíso que me negaste en la tierra
¡ dorsal contra dorsal en el mismo madero !

ACERCA DE PAZ

En la ecuación poeta-poema planteada por Octavio Paz, hay grandes dosis de misticismo oriental, producto de su larga estadía en la India. La poesía para él es sabiduría y religión adquiriendo un significado poderoso: dos fuerzas opuestas: el hombre como una representación de la fragilidad de la creación; la poesía como camino a la salvación del Hombre. “Poesía alimento maldito, pan de los elegidos; abandono y salvación, dialogo con Dios, plegaria al vacío...,” es decir, la poesía para Paz es una fuerza que lucha consigo misma para su propia salvación , no para la salvación del poeta, la poesía se desvincula de su creador, como los hombres, de Dios. Eterna lucha de contrarios, vida y muerte, orden y caos, sonidos que no dicen nada o nos perturban hasta la locura. El carácter panteista de la poesía de Paz es un efecto de su acercamiento a la cosmovisión oriental. Definir la poesía no es tan sencillo como definir las matemáticas. La poesía es celebración, sufrimiento, búsqueda estética y búsqueda individual, pregunta y respuesta, y más veces preguntas que respuestas. La poesía es música de tiempos tribales y discordancias esquizofrénicas. Cuántas voces geniales han caído en el abismo de la locura; pero desde ella también nos han recitado la plegaria del hombre. Inmolación al más caprichoso, vehemente y a veces fatal oficio del poeta. Podemos acercarnos a una definición, pero su esencia seguirá siendo un misterio.
¿qué nos empuja a escribirla, a leerla, a exaltarla o posesionarnos de ella, si este mundo nos exige pragmatismo y finalidades bien establecidas? Mientras sea discutible una definición exacta de la poesía, ella seguirá existiendo en el terreno de lo posible.

viernes, setiembre 09, 2005

ALAS DE MERCURIO

Invadido de misterios
De lunas con sabor a derrota
De estrellas tan fugaces e intermitentes
Como el amor
Que vive tras las murallas de mi mundo

Las pastillas arrancan las cortinas de mis ojos
-No deliro cuando lo digo-
Pero expropian mi almohada y
Y roban los cadáveres hermosos que amo
Pensionistas de mi nostalgia, cuando no estoy con vos.

Por qué tenías que mirarme con ese color
A camposanto
A jardín de niños
A asilo sin ancianos
Ese color a sempiterno cansancio

Yo no sé domesticar la luz
Solo conozco los gemidos de tu cuerpo
Las historias tristes
La alta torre donde soy devorado cuando me lees
Y día a día pretendes descubrir un secreto más de mi vida

Hasta saber finalmente que yo no existo
Soy solo un deya bu de tu otra vida
Perdona el galicismo
Y perdona que no sepa abrir la puerta
Solo aprendí a gatear.

La noche suele ser un temblor
Cuando tarde me dejas en medio de un mar encrespado
Y sueño tu tierno cuerpo de loto
Donde dejé mis creencias
Donde renuncié a mi dios

Y a mis ancestros
Donde dejé mi patria y mi calle y mi casa
Hermanos y padres ya lejanos
Renuncie a mi voz por tu silencio, por tus cabellos
Por tu boca herida

Eras una estatua de sal
En el museo de mis antiguas glorias
Y un arco de triunfo coronaba tu frente



Eras una brújula perfecta
Siempre al norte a la hora de hacer el amor

Donde nacen las leyendas y tiemblan los mitos
Una brújula perfecta
En manos de un ciego marinero
En la zozobra me aferré a una isla
Sin Robinson, sin Viernes, ni sábados

Y le puse tu nombre
Creé la ceremonia del viento
Y abracé el fuero
Estiré las lágrimas
Di a luz a un ángel sencillo
Dupliqué la esperanza en una fe muerta
Y borré la noche con anillo de mar y estridente voz.